Todo lo que se le debe a Antonio Banderas

Intentar hablar de Antonio Banderas es hacerlo del éxito personificado en un malagueño, orgulloso de sus orígenes, de su país, de su acento y de su humildad.

Pero más allá de eso, dar un paso al frente y reconocerle todo lo que ha aportado a la cultura española es necesario.

5 motivos para agradecer su proyección internacional

  1. Cuando un joven Banderas cruzó el charco para intentar hacerse hueco en Hollywood, pocos pensaban que lo conseguiría. Sin embargo llevo como bandera no solo su apellido sino también algo por lo que después se nos ha reconocido: el trabajo duro, las ganas de echarle ganas, pasión y conseguirlo a base de esfuerzo.
  2. Antonio Banderas, pudiendo haber sido aún más grande allí, decide siempre volver aquí. Gracias a él se han organizado durante años galas benéficas no solo en Marbella sino en la geografía española, algo que ha conseguido poner en el mapa por su simpatía pero, sobre todo, por su calidad humana, algo que ha traspasado las pantallas. Gracias a Banderas, los españoles tenemos hueco en Los Ángeles y Nueva York.
  3. Su implicación con su familia y, por extensión, con su ciudad no tiene parangón. Si algo tiene Málaga es a Antonio y viceversa. Su última inversión, apostando por el Teatro Soho en Málaga, por hacer de este punto andaluz lo que será un referente en Europa y en el resto del mundo haciendo un pequeño Broadway de calidad.
  4. Por llevar el idioma a un nivel diferente. Escuchar a Antonio Banderas hablar, con su pausa, con su entonación, con su forma de entender el lenguaje es algo digno de no dejar de hacerse. Cualquiera que haya podido disfrutar de una entrevista o de escucharle contar anécdotas o historias, quiere siempre más.
  5. Su último proyecto, disponible en Prime Video, Escena en Blanco y Negro, es un formato tan elegante, tan fuera de artificio y de momentos forzados que se puede ver uno tras otro descubriendo como pocas entrevistas han permitido a artistas nacionales de la talla de Bisbal, Vanessa Martín, Pablo Alborán, Pasión Vega, Rozalén, Pablo Lopez, todos ellos delante de un micrófono sin más espectáculo que el sonido de sus voces. El haber rescatado a una profesional como María Casado para llevar el hilo conductor del diálogo con los cantantes no solo ha sido un gran acierto sino también de agradecer porque pocas presentadoras de la talla de la mencionada son capaces de hacer sentir cómodo a este tipo de perfiles como para abrirse en canal. Y todo, en blanco y negro.

Pero podrían sumarse muchas más, doblarse a sí mismo sin que en castellano suene ridículo cuando ha trabajado en películas con los grandes como Entrevista con el Vampiro, Philadelphia o cualquiera de las que rodó en inglés porque sí, él se preocupó de llevar su segundo idioma a otro nivel para que no fuera impedimento. Doblajes como el maravilloso Gato con Botas quedarán para la historia.  Así que sí, ¡Gracias Antonio!

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